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La radio y sus oyentes durante el huracán María: un reexamen de la relación medio-audiencia en situaciones de desastres

Autores

Yadira Nieves Pizarro
Candidata a PhD.
Escuela de Periodismo
Colegio de Artes y Ciencias de la Comunicación
Michigan State University
nievespi@msu.edu
Bruno Takahashi, PhD.
Catedrático Auxiliar
Escuela de Periodismo
Colegio de Artes y Ciencias de la Comunicación
Michigan State University
Manuel Chávez, PhD.
Catedrático Asociado
Escuela de Periodismo
Colegio de Artes y Ciencias de la Comunicación
Michigan State University

Esta investigación fue realizada con el subsidio de la Quick Response Grant del National Hazards Center en la Universidad de Colorado-Boulder.

Contenido

Introducción
Marco teórico
Preguntas de invetigación
Metodos
Entrevistas a la audiencia
Entrevistas a los trabajadores de la radio
Relación con la diáspora
Apoyo emocional y compañía
Responsabilidad
Conclusión
Referencias
Apéndice

Introducción

Nuestra dependencia en las comunicaciones inalámbricas y la Internet obliga a echar una mirada a la relación entre la radio y la audiencia tras un desastre natural. El huracán María embistió a Puerto Rico y cortó la electricidad y las telecomunicaciones a partir del 20 de septiembre de 2017. Miles quedaron sin hogar y la infraestructura del país se afectó gravemente (Ferré-Sadurni & Ramzy, 2017; González, 2017) con daños que se estima ascienden a $95 billones (Disis, 2017). Debido a la pérdida de las comunicaciones, la radio fue el único medio que mantuvo operaciones dando cuenta de la trayectoria del huracán y los esfuerzos de recuperación. La audiencia en Puerto Rico pudo seguir el desarrollo de la emergencia a través de radio receptores de batería.

Este manuscrito explora la relación entre el medio radial y la audiencia durante un desastre natural a través de entrevistas en profundidad a trabajadores de la radio y miembros de la audiencia. La magnitud de la emergencia y las fallas en la comunicación provocaron que los departamentos de noticias en cuatro cadenas nacionales, la emisora pública y dos emisoras regionales ejercieran funciones adicionales a diseminar información y fiscalizar los esfuerzos de recuperación de los gobiernos local y federal. A continuación esbozaremos las experiencias y los roles que los trabajadores de la radio asumieron así como su percepción sobre la acogida de sus esfuerzos por parte de la audiencia. Finalmente, miembros del público pasarán revista sobre la cobertura periodística, su capacidad de ofrecer apoyo emocional y conectarles con familiares fuera del país.

Marco teórico

La radio es el medio más confiable durante una amenaza de origen meteorológico. Aunque la competencia continúa en aumento, incluyendo los servicios de radio en línea y satelital, el tiempo de respuesta y ayuda de la radio durante emergencias otorga a la radio tradicional una ventaja competitiva durante un desastre (Appel, 2017). En Puerto Rico, las emisoras de radio están encargadas de transmitir el Sistema de Alerta de Emergencias que avisa a los ciudadanos sobre un peligro inminente (Federal Emergency Management Administration, 2015; Giménez-Porrata, 2010). Por tal razón, las emisoras deben estar preparadas con generadores eléctricos, varios proveedores de Internet e ingenieros que proveen mantenimiento a los equipos (Rodríguez-Cotto, 2017).

En circunstancias normales, los jefes de mesa y productores toman decisiones sobre qué eventos cubrir y cómo posicionarlos en boletines y noticiarios. De igual forma los periodistas, entrevistadores y mantenedores de programas seleccionan el material que reportarán utilizando un criterio periodístico. Este proceso de facilitar o limitar el flujo de noticias se le conoce como gatekeeping (Cassidy, 2006; Shoemaker & Reese, 2014). Sin embargo, durante un desastre natural los retos de comunicación provocan un disloque en las rutinas de producción. Por ejemplo, generalmente los periodistas siguen una jerarquía de fuentes en la cual los oficiales del gobierno tienen prominencia sobre la sociedad civil cuando se tratan asuntos públicos (Nieves-Pizarro, 2017). Durante un desastre natural, el evento no solo domina la agenda noticiosa (Starkey & Crisell, 2009), sino que la cobertura en directo y por tiempo prolongado limita el control de los trabajadores de la radio sobre la producción de contenido debido a que las fuentes y los periodistas en el campo no están disponibles de inmediato para ir al aire (Takahashi, Tandoc, & Nieves-Pizarro, 2017).

Por otro lado, las comunidades afectadas dependen en gran manera de la radio para recibir información sobre la emergencia (Ewart & Dekker, 2013). El medio y la audiencia mantienen una relación cercana durante las fases de advertencia, preparación y recuperación de un desastre. Específicamente, en esta última fase, cuando la telefonía móvil y la Internet no funcionan, la radio provee apoyo emocional y un sentido de comunidad (Perez-Lugo, 2004). Las audiencias se convierten en una comunidad que se une a través de la conversación que facilita un programa o un conductor radial (Fitzgerald & Housley, 2007). Asimismo, la radio se convierte en un enlace que posibilita la cooperación entre los ciudadanos afectados y el gobierno local (Hindman & Coyle, 1999). En medio de esta dinámica de comunicación espontánea, las audiencias ofrecen información sobre situaciones de emergencia en desarrollo e increpan al poder sobre su capacidad de respuesta.

Tras el paso del huracán María, los puertorriqueños fuera de la Isla podían acceder las estaciones de radio y televisión a través de las redes sociales (e.g. Facebook Live) e interactuaban con ellos de forma muy diferente de cómo lo hacían sus pares en el país. Por lo general, la presencia de la audiencia en los programas radiales ocurre vía teléfono o las redes sociales. Sin embargo, el acceso a la tecnología y la interacción son precondiciones para esa participación (Pinseler, 2015) pero elementos ausentes durante las semanas subsiguientes a María. Aunque la radio es una fuente de información importante durante un desastre, la interrupción de la energía eléctrica y los sistemas de telecomunicaciones asignó un rol pasivo a la audiencia local a la usanza de los medios masivos tradicionales en los cuales la comunicación se daba en una sola vía. Por el contrario, la diáspora participó activamente de la discusión a través del teléfono o comentando durante la transmisión el directo en las redes sociales procurando conocer información de seres queridos u ofreciendo insertarse en los esfuerzos de recuperación.

Ordinariamente, los productores y conductores ostentan mayor poder que los oyentes quienes procuran participar a través del teléfono (Higgins & Moss, 1982; Pinseler, 2015). Estos tienen poca influencia sobre los temas que se discuten al aire, pues sus comentarios son guiados por el presentador. Estructuras de poder subyacentes tales como rutinas de producción, políticas editoriales y las instituciones sociales influyen en la discusión de los asuntos que se tratan al aire. No obstante a pesar del control de los conductores y productores sobre el contenido, la participación de los oyentes a través del teléfono o las redes sociales representan un elemento democrático en los programas radiales (Orians, 1991; Pinseler, 2015). Al respecto, la teoría de la recepción no considera a las audiencias como pasivas, pero con control sobre el contenido a través de un proceso de interpretación que depende de la situación o contexto (Pitout, 2006). Es decir, ambos, el medio y la audiencia, co-construyen significados (Hall, 1980) mediante su interpretación propia del contenido.

Por otro lado, el tipo de medio (con o sin fines de lucro) determinará cómo los profesionales de la comunicación visualizan a los miembros de la audiencia: es decir, los conciben como consumidores o ciudadanos (Hanitzsch et al., 2012).  En un medio comercial, el público se segmenta por género y poder adquisitivo y se vende como un producto a los anunciantes.  La programación se construye alrededor de un contenido que genera mayor ganancia, no por su noticiabilidad (Nieves-Pizarro, 2018). Un medio que le sirve al interés publico piensa que su audiencia se compone de ciudadanos con el derecho a estar informados (Hanitzsch et al., 2012). La participación de la diáspora añade otra capa al análisis sobre las dinámicas de poder alrededor de las transmisiones radiales debido a que pueden desarrollar discusiones e iniciativas propias alrededor de los temas que el presentador discute. De igual forma, los oyentes pueden desviarse del tema o disentir de los hablantes.

Preguntas de investigación

Este estudio pretende aportar al conocimiento teórico de la relación entre los medios y la audiencia en momentos de crisis. A continuación se plantean las siguientes preguntas de investigación:

PI1. ¿Cómo los puertorriqueños utilizaron la radio durante y luego del huracán María?

PI2. ¿Cómo los trabajadores de la radio valoran su interacción con la audiencia durante y luego del huracán María?

PI3. ¿Cuál es la percepción que tienen los trabajadores de la radio sobre su responsabilidad hacia la audiencia durante y luego del huracán María?

Metodos

Se utilizó la entrevista en profundidad para recopilar los datos de una muestra de dos poblaciones: 16 periodistas, locutores, mantenedores de programas y administradores de la radio en San Juan (WKAQ 580, NotiUno, Radio Isla, Corporación para la Difusión Pública), Ponce (WPAB 550) y Mayagüez (WPRA 990) y 12 miembros de la audiencia, residentes en Puerto Rico, de entre 18 y 76 años de edad. Las entrevistas con los trabajadores de la radio duraron entre 14 y 40 minutos, mientras que las entrevistas con los miembros de la audiencia duraron entre 5 y 8 minutos. Se aplicó la técnica de muestreo de bola de nieves para seleccionar los participantes. Las entrevistas fueron grabadas y luego transcritas por un servicio de transcripción profesional. Las transcripciones se analizaron cualitativamente. El perfil de los entrevistados puede encontrarse en el Apéndice.

Metodos

Entrevistas a la audiencia

La pregunta de investigación 1 indagaba sobre cómo los puertorriqueños utilizaron la radio durante y luego del huracán María. Las fallas en la energía eléctrica, y por consiguiente en la comunicación, propulsaron el uso de los radio receptores de baterías:

Fue el único medio de telecomunicación que se quedó sirviendo al país en el momento de emergencia, porque ya ni los celulares estaban, ni la televisión al no haber luz. Pero, aunque hubiera luz, las antenas se le fueron a todas las emisoras de televisión (Abogado de 49 años; Código: 49).

Luego del huracán María no había otros medios de comunicación. No había cable, no había celular… tuvimos que recurrir nuevamente a la radio para podernos informar de qué era lo que estaba pasando porque estábamos totalmente ajenos (Corredor de Bienes Raíces de 55 años; Código: 58).

La radio fue muy importante porque era lo que nos mantenía a nosotros más activos que la misma televisión que se iba mucho. Y como la radio tú la puedes oír de batería en los campos, en los pueblos lejos, en los más recónditos de la isla la radio era la que nos mantenía… cuando uno une el todo, la radio era quien nos mantenía la información completa (Retirado de 75 años; Código 54).

WAPA Radio fue la emisora que la mayoría sintonizó ya que fue la única que se escuchaba en todo el país durante el embate del ciclón. Al mismo tiempo, la audiencia reconoció la labor titánica que realizaron los periodistas a cargo de la cobertura en esa estación:

Normalmente escuchamos una emisora que era WAPA, que era la única que se pudo mantener todo el tiempo al aire, por alguna razón. Escuchamos WAPA Radio, pero sí estaban todos los reporteros entrelazados o encadenados a WAPA Radio. Así que, WAPA Radio dejó de ser WAPA Radio y se convirtió en una emisora para todos (Corredor de Bienes Raíces de 55 años; Código: 58).

La única emisora que funcionaba era WAPA Radio. (…) El miércoles pasó María, desde el jueves era la única emisora que estaba funcionando y creo que estuvo así como dos semanas. Como a la tercera semana vinieron a subir las demás emisoras y era AM porque FM tumbó. Nada que ver (Estudiante Universitaria de 20 años; Código: 56).

La mantenía prendida y como la transmisión era continua, pues… De hecho, ellos hicieron como si fuera un maratón y reseñaban: ‘Llevamos 48 horas en vivo. Después, recuerdo haber escuchado, llevamos más de 100 horas ininterrumpidas de programación (Abogado de 49 años; Código: 49).

Durante la emergencia, el consumo de radio fue constante. Una estudiante universitaria de 22 años informó que escuchó la radio, “todo el tiempo. Yo te diría que siempre que se podía. Siempre que se podía buscábamos una manera de escuchar radio. En el carro o siempre que llegábamos a un sitio y la radio estaba prendida” (53). Así mismo, una corredora de bienes raíces de 46 años explicó, “Todo el tiempo escuchaba la radio desde que me levantaba hasta que me acostaba. Todo el día. Estaba todo el tiempo en casa y no había más nada que hacer, así que todo el tiempo era el radio” (50). Por su parte, un oficial de servicio al cliente de una compañía de telecomunicaciones de 51 años dijo, “Bueno, se escuchaba mientras tuviéramos baterías disponibles. Después de eso se compraban baterías y volvíamos a escucharla” (59).

Pues, la radio cuando sucedió esto no se apagaba. Siempre estuvimos escuchando todas las noticias y por ahí te daban todas las instrucciones y todos los llamados de ayuda, llamadas de emergencias y todo eso, se daban a través de la radio porque no había otro medio de comunicación. Así que, lo manteníamos prendido todo el día o casi todo el día (Corredor de Bienes Raíces de 55 años; Código: 58).

El papel fundamental de los medios de comunicación durante un desastre natural es la transmisión de información oficial (Perez-Lugo, 2004). De acuerdo con la audiencia, durante el huracán María las informaciones se limitaban a la trayectoria y los estragos dejados a su paso. Luego que el fenómeno salió de las costas del archipiélago, la audiencia escuchó sobre la lenta recuperación, la escasez de comida y gasolina, así como los trabajos para restablecer la energía eléctrica. Al respecto una bibliotecaria de 76 años de edad comentó que conoció, “de las personas que habían fallecido en el huracán, de las inundaciones, de las personas que habían perdido sus casas, los ríos que se habían salido de su cauce. Toda esa información llegó por medio de la radio” (55).

Me enteré de todas… de muchas de las pérdidas que tuvo Puerto Rico; de que había pasado una catástrofe; de que estaba el país completo sin luz… de que hubo un blackout completo en el país; que habían muchas personas… que habían personas en techos; que habían personas que lo habían perdido todo. Que había un desespero de los familiares de Estados Unidos porque no tenían comunicación. Me enteré que Puerto Rico se quedó incomunicado (Asistente Administrativa de 62 años; Código 51).

Yo te diría que un poco de esperanza, solidaridad, porque el panorama de momento era… literalmente me sentía en un país tercermundista, aislado de todo y a través de la radio era… no, mira (…) los diversos esfuerzos a nivel internacional y el conocimiento y la reseña de lo que estaba pasando aquí en Puerto Rico. Por ejemplo, nosotros nos sentíamos que el tiempo se detuvo. Que estamos aquí, que no sabemos qué está pasando afuera y si alguien se está enterando. A través de la radio uno puede ver los esfuerzos y que la vida continúa y qué están haciendo para poder ayudarme (Abogado de 49 años; Código 49).

¿Qué había pasado? ¿Qué no había pasado? ¿Cuál era la información que estaba accesible? ¿Qué información no estaba accesible? Mi mamá estuvo bien pendiente porque por la radio era que iban a avisar cuándo era que ella tenía que ir a trabajar. ¿Cuál era el estatus de las universidades? De qué áreas eran las más afectadas, las que no. ¿Cuáles áreas se inundaron y cuáles no? Por la radio era que avisaban cuándo iba a abrir las represas y cuándo no (Estudiante Universitaria de 22 años; Código 53).

Por ejemplo, saber por dónde iba el huracán. Si todavía iba a seguir lloviendo. Porque al otro día del huracán hubo lluvia y mi calle volvió y se inundó; y yo sabía ya que iba a llover. Estaba ya [prevenido]. Tenía ya esa información disponible (Oficial de Servicio al Cliente de Compañía de Telecomunicaciones de 51 años; Código: 59).

Las opiniones sobre la credibilidad que otorgaban a la información difundida a través de la radio están divididas. En plena emergencia, la audiencia cuestionaba verosimilitud de los mensajes del gobierno, pero aplaudía la línea dura de los periodistas que pedían cuentas a la oficialidad. Sin embargo, el nivel de credibilidad se fue extinguiendo a medida que los comentaristas políticos sustituían a los reporteros y la programación regresaba a la normalidad.

Los locutores, para mí, y los reporteros que estaban de primera mano viendo lo que había sucedido también tenían toda mi credibilidad… y los sentí que se habían humanizado y tenían mucha empatía con lo que estaban viendo… y también los sentí un poco emocionadas y sentimentales con los que estaba ocurriendo porque ni ellos ni nosotros pensábamos que había ocurrido una cosa de tan grande magnitud (Corredor de Bienes Raíces de 55 años; Código: 58).

En verdad ellos han ayudado mucho al pueblo en el sentido de decir la verdad porque ya nosotros estamos cansados de tantas mentiras. Como que, ellos iban a la verdad, ahí. No importara quien llamara, si era del gobierno o no, ellos lo acribillaban. Como que, “Mira, eso no hace sentido”. En ese sentido, ellos han hecho una labor extraordinaria. Ellos se ha tirado a lugares que nadie ha podido llegar (Estudiante Universitaria de 20 años; Código: 56).

¿Credibilidad al momento de la emergencia? 100% de credibilidad, como te planteaba. Ya después se va normalizando la situación, y te tengo que ser sincero, no mucha credibilidad porque tan pronto empieza normalizarse la situación empiezan programas de radio con agenda y con unos formatos de discusión, de tertulias confrontacionales que verdaderamente no aportan nada y me dan la impresión de que ya tienen agendas escondidas. Tengo que decir que durante el tiempo, que ciertamente fue más de una semana, pues el enfoque fue informar al pueblo y merecía toda la credibilidad porque no había conflictos (Abogado de 49 años; Código 49).

Durante las primeras dos o tres semanas fue [WKAQ] 580 y el otro fue Fidelity que era el señor Cruz. A ambos le doy un 50 por ciento de veracidad. Ellos debieron ser más objetivos y menos políticos. Ellos trajeron mucha política al ámbito en el cual Puerto Rico, en este momento, mi opinión, no se necesita política, se necesita trabajo en conjunto para levantar a la isla (Asistente Administrativa de 62 años; Código 51).

Además de satisfacer una necesidad de información durante un desastre natural, los medios de comunicación también suplen otras necesidades sociales tales como apoyo emocional y compañía (Perez-Lugo, 2004). Mientras que para algunos escuchas la radio ofreció tranquilidad y acompañamiento, otros se sintieron abrumados por las informaciones sobre el estado del país y la escasez de alimentos y combustible tras la embestida del fenómeno atmosférico:

La radio fue muy cuidadosa. La programación que utilizaron fue concentrarse en brindar ayuda, información, dar un poco de tranquilidad y se salieron del formato tradicional, de estar haciendo entrevistas confrontacional o… Estaban bien colaborativos y yo pienso que contribuyeron al estado de ánimo de toda la población. (…) La realidad es que la radio… horita y hacía referencia que sirvió de compañía, ¿verdad?  Y es un contexto de que bajo el estado de emergencia tú te sientes aislado e incomunicado y la radio daba… o sea que ayudaba a ese sentido colectivo de, “Estamos aquí. Estamos transmitiendo. Estamos llegando a todos los hogares”. Y de momento no te sientes tan solo, te sientes que estas dentro de la sociedad, la comunidad (Abogado de 49 años; Código 49).

Un tipo de alivio porque teníamos una forma de comunicarnos, de saber lo que estaba pasando porque esto era como un hoyo negro. No, la comunicación no salía y la comunicación no entraba. Y el tener ese chance, esa oportunidad de escuchar algo, aunque sean noticias negativas o positivas, como que, nos hacía sentir un poquito mejor de que no estábamos solos (Reservista de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias de 24 años; Código: 52).

Realmente dependía de qué información daban. Algunas eran de alivio, pero la mayoría del tiempo era frustración, tristeza porque estaban dando noticias… La mayoría de las noticias era negativas por todas las cosas que habían pasado. Pero cada vez que, de esas 20 noticias, cinco eran buenas, pues te daban un poco de felicidad que estaba pasando (Estudiante universitaria de 22 años; Código: 53).

No necesariamente, no fue objetiva. Fue un poco más escandalosa de lo que se esperaba. Yo esperaba una radio un poco más objetiva, diciendo, “Mira en estos lugares no se puede pasar. En estos sectores hay esta necesidad”. Sí, nos informaron de los toques de queda que para mí fue muy importante en ese momento porque la estructura del país no estaba establecida y el toque de queda sí fue muy importante para que la gente se mantuviera en su hogar y no en la calle. Pero, a la misma vez fue un poco escandalosa en el sentido de que no había gasolina, no había comida. O sea la información fue un poco negativa en el sentido de que cuando uno tiene una necesidad quiere escuchar para resolver esa necesidad no para agrandarla (Asistente Administrativa de 62 años; Código: 51).

La radio sirvió para conectar a los puertorriqueños en la isla con aquellos que han emigrado a los Estados Unidos. La diáspora se desbordó en llamadas a las estaciones de radio procurado por sus familiares que no podían contactar a través de la telefonía móvil o las redes sociales. A propósito, una corredora de bienes raíces comentó, “Estas personas que estaban incomunicadas les daban el número de la radio y llamaban ahí. A través de la radio muchas personas pudieron hacer contacto” (50).

Pues, anteriormente había dicho que una de las cosas que me impresionó de la radio fue que muchas de las personas en Estados Unidos que tenían familiares en la isla, y muchas personas de aquí de la isla que tenía familiares en Estados Unidos utilizaron la radio como un punto de información para decir que estaban bien y que no se preocuparan. Eso para mí, me dio mucha… como que… nunca había visto una cosa igual (Corredor de Bienes Raíces de 55 años; Código: 58).

Entrevistas a los trabajadores de la radio

La pregunta de investigación 2 procuraba esclarecer cómo los trabajadores de la radio valoraron su interacción con la audiencia durante y luego del huracán María. La relación entre el medio radial y la audiencia se volvió mas estrecha toda vez los radioescuchas dependían exclusivamente de ese medio para información vital. Por un lado, los profesionales de la radio ejecutaron el papel de diseminadores de información oficial. Por ejemplo, reportaron la trayectoria y los efectos del huracán de acuerdo al Servicio Nacional de Meteorología (NWS, por sus siglas en inglés) así como los mensajes del gobierno. Por otro lado, los locutores y periodistas a cargo de la programación durante la emergencia ofrecieron apoyo emocional, compañía y conectaron a los puertorriqueños en la isla con aquellos en los Estados Unidos.

La Cadena WAPA Radio permaneció al aire ya que dependió de la señal análoga. Durante las primeras 48 horas de la emergencia fue la única fuente de información para 3.4 millones de puertorriqueños. Los reporteros a cargo de la cobertura especial, Luis Penchi, Ismael Torres y Jesús Rodríguez García mantuvieron comunicación con la audiencia porque les sobrevivió una sola línea telefónica terrestre. Lo mismo ocurrió en WKAQ cuando pudo ir al aire tras sufrir daños en sus estudios principales de Guaynabo.

La emisora se convirtió en ese foro, donde la gente que tenía problemas, con cosas tan sencillas como no poder comunicarse con sus familiares. Gente que llamaba, “Mira soy fulano de tal de Naguabo para decirle a mis sobrinos que viven en Mayagüez que estamos bien gracias a Dios”, etcétera. Otra persona de Yabucoa que quería decirle a su gente que estaban bien. O mientras tuvimos Internet gente que llamaba de Nueva York, New Jersey, Chicago, Connecticut, de Los Ángeles para preguntar cómo estaban los familiares… que los familiares llamaran a WAPA Radio para ellos saber que estaban bien y ellos escucharlos (Periodista, WAPA Radio, 5).

Era increíble la cantidad de emails que recibíamos porque la gente quería saber de sus familiares porque ellos tampoco podían comunicarse. Fuimos ese enlace, “Están llamando a la familia tal”. Entonces la familia nos contestaba acá para que ellos supieran allá que nos escuchaban por Uforia. Que supieran que ellos estaban bien. Esa parte, llegó un momento dado que no dábamos información, nos dedicamos a eso (Locutor, WKAQ 580, 6).

La radio de noticias ejecutó el papel de diseminador de información al alertar a la ciudadanía sobre varias situaciones de emergencia que se suscitaron como consecuencia del huracán. Paralelamente, la radio avisó a las autoridades sobre dos incidentes de inundaciones en Toa Baja y Carolina:

¿Cómo tú crees que la gente se enteró que encima de las casas en Levittown había gente trepada y que se iban ahogar? Fue por la radio. ¿Cómo tú crees que la gente se entera de que está ocurriendo una inundación? Porque alguien tuvo la suerte de poder llamar, de dar la información, y de que alguien la pudiera tirar al aire, y alguien la escuchó (Alto Ejecutivo, Radio Isla, 8).

Previamente, como a eso de las cuatro o cinco de la tarde escribió un correo electrónico, antes de irse el Internet, un señor de Estas Unidos que sus papás, unos ancianos de setenta pico de años, estaban en el techo de su residencia cerca del Centro Judicial de Carolina porque se había inundado la urbanización. Estaban en el techo bajo los aguaceros y estaban pidiendo ayuda. Nos escribió para que lo dijéramos al aire y los pudiera ayudar. Yo le dije a la compañera Yolanda que llamara a Manejo de Emergencias de Carolina pero no consiguió a nadie. No contestaron. En eso, llama un policía que estaba escuchando la emisora y hizo la gestión; y los rescataron. Nos dieron acuse de esa información (Periodista, WAPA Radio, 4).

Fue un reto para los comunicadores mantener la compostura mientras María azotaba a Puerto Rico como un huracán categoría 4. Un alto ejecutivo de WPAB Ponce reconoció que debieron mantener la compostura en beneficio de la audiencia:

No es fácil separar una cosa de la otra. Es un trabajo bien complicado cuando uno quiere hacer las cosas bien. Si a uno no le importa, me voy emocional todo el tiempo. Pero yo no podía ponerme emocional porque el único medio que había para miles de personas era el nuestro y más, con la gente ya impactada. Uno tenía que estar consciente de que no se necesitaba profundizar una situación, sino dar algún sentimiento de seguridad. En la madrugada del huracán, que yo sustituí a Rafy [Vargas] casi como a las cuatro de la mañana y seguimos hablando con las personas que seguían llamando. La gente del área este que nos estaba escuchando. Un podía percibir el miedo, la oscuridad, lo que estaba pasando. Admito que emocionalmente uno se afecta, pero hay que hacer una separación obligada. Yo no podía ponerme igual que ellos porque complicaba la cosa para algo que a ese momento no sabíamos el potencial. No podíamos imaginar la calidad del golpe. Siempre supe y dije al aire que esto era un camino largo y no un asunto de cubrir el día que pasó el huracán (15).

En circunstancia normales, los medios de noticias procuran a las fuentes de información. No obstante, la dinámica entre las fuentes de información y los periodistas se invirtió. Los oficiales del gobierno y la audiencia se trasladaron físicamente a la estación para ofrecer informaciones,

Éramos micrófono abierto para quien tuviera un mensaje que dar, fuera quien fuera. La gente venía a preguntar por familiares. La gente venía llorando. Gente pidiendo ayuda porque se le estaba acabando la gasolina para la planta y la necesitaban para respirar. Asilos de ancianos pidiendo diésel. Muchas situaciones y todas ocurriendo al mismo tiempo. Las filas afuera de la emisora para entrar a hablar y el estudio ataponao’ de gente y con un calor horrible porque con la planta solo funciona el aire de la cabina principal y del estudio, el control. Pero el huracán se llevó el acondicionador de radio del estudio y el compañero del control esta con calor… en un horno. La cabina era lo único que tenia aire y se llenaba de gente pidiendo turno para hablar. Llegaba un funcionario de gobierno y lo entrevistábamos por cinco o diez minutos, luego el ciudadano. La misma gente se prestaba para coordinar y organizar. La gente vino de voluntario. La gente cooperó mucho y fueron bien solidarios. Después vinieron los anuncios pagados de compañías dándoles avisos a sus empleados. Eso fue kilométrico (Periodista, WAPA Radio, 4).

El contacto personal en lugar de telefonía fue la orden del día. La audiencia local llegó hasta los estudios de las estaciones no solo para comunicar a sus familiares fuera de la Isla que se encontraban bien o procurar información sobre familiares que vivían en otros pueblos. A esos efectos, WPRP 910, la emisora regional de NotiUno en Ponce transmitió programación local cuando la antena de WUNO 630 sufrió daños (Vargas Casiano, 2017). Cientos de escuchas llegaron hasta la estación propiedad de UNO Radio Group para comunicar distintas situaciones a nivel local:

Era muy gratificante cuando tú podías atender los reclamos de los ciudadanos. En NotiUno hubo una situación bien particular y es que el 910 en Ponce se desconectó y tal vez, ese es el mejor ejemplo de lo que pudimos hacer a nivel regional. Allí la gente llegaba a decir, “Yo estoy bien”. Por días, nos cuentan los compañeros de Ponce, que eran más de 500 personas las que llegaban allí para decir, “En Morovis se perdió éste puente pero hay rutas alternas”. Se convirtió en una fuente primaria de información. Tal vez, lo que a nivel de acá no logramos, aunque la gente empezó a llegar (Directora de Noticias, NotiUno, 13).

De igual forma, fue tanto el público que llegó hasta las instalaciones de WPAB en la Perla del Sur que idearon un sistema en el cual colocaron un sobre en la puerta para que las personas dejaran mensajes que luego serían leídos al aire. Muchos pensaron que el mensaje llegaría a los familiares fuera de Puerto Rico, no obstante la falta de Internet mantuvo la comunicación a nivel local:

Después comenzaron a llegar líderes comunitarios. Aquí se convirtió en un centro. Venía gente a dejarle saber a los familiares que estaban bien. Gente de la comunidad… normal. Dejábamos un sobre a fuera para que lo dijeran, “Dice Juan Pérez a su familia en Aguadilla que él aquí con su hermano están bien. Para que lo sepan”. Eso fue los primeros días. Después, poco a poco fue cayendo, pero había mucho de eso. Venía gente que me decía, “Mira tengo familia en Nueva York”. Pero yo les decía, “No hay internet. No lo van a escuchar” (Alto ejecutivo, WPAB, 14).

Porque ellos venían aquí. Hubo un movimiento enorme. (Entrevistadora: ¿Recibieron muchas personas aquí?) Muchísima gente que querían venir aquí para decir, “Estoy bien. Soy fulano y quiero que mi familiar que vive en tal sitio, sepa que estoy bien”. Esa dinámica se produjo como por casi una semana. Mucha gente quería que sus familiares en Estados Unidos supieran que ellos estaban bien, pero les tenía que explicar que no nos estábamos escuchando en Estados Unidos (Director de noticias, WPAB, 15).

Por otra parte, los periodistas que cubrieron “la calle”, como se le conoce en la jerga periodística al trabajo de campo, muchas veces llegaron antes que las agencias de primera respuesta a los barrios de los pueblos más remotos. Una vez allí tomaron los nombres de los familiares fuera de Puerto Rico y les comunicaban que su ser querido se encontraba bien:

Yo grababa mensajes. Si eran personas a los que yo les  preguntaba y tenían angustia  por saber, yo grababa. ‘Ah, pues grabe’, y los subía a Facebook cuando podía. Nos convertimos en vehículo de sosiego, de enlace con la vida, con el mundo… cuando te veían. Y eso era importante, era una responsabilidad tan y tan grande que tú sentías… (Periodista, Corporación para la Difusión Pública, 2)

De hecho, hubo lugares y familiares, que reporteros de nosotros como Mayra Acevedo y Félix Alemán, que les cogían la información y después les escribían a los familiares para que supieran que estaban bien. Los de afuera a veces nos decían, “Por favor mi familia de Comerío de tal dirección” y si el reportero decía, “Voy a ir a Comería a ver cómo está la cosa”, intentaban conseguir a la gente (Directora de noticias, Corporación para la Difusión Pública, 1).

Recuerdo estar en el Centro de Convenciones, que fue donde el gobierno se reunió, y veía gente que nos escribía, “Mencióname de Arroyo, dime algo de Mayagüez, de Jayuya, de Utuado”… de todos esos pueblos. Y nosotros decíamos, “No te puedo decir porque yo no sé”. Lo poco que sabíamos lo decíamos por Internet para Estados Unidos que era lo único que podíamos (Productor, WKAQ, 7).

Los trabajadores de la radio voluntariamente asumieron el papel de personal de primera respuesta. Los estudios se convirtieron en centros de acopio a donde las personas llevaban comida, agua y medicinas para todo aquél que lo haya procurado al aire. Al respecto, un periodista de WAPA Radio comentó, “Sí, después la gente comenzó a traer comida: cajas de agua, comida caliente para nosotros. Cuando pasó la emergencia que se fueron los vientos por la tarde, la gente empezó a traer cosas (4)”.

Nos convertimos en un centro de acopio. Aquí hay gente que todavía decía, “Necesito una bomba de asma’. Y venía gente y la traían tres, y de las caras, y no decían ni su nombre. Traían sillas de rueda. Se pedían y venían una o dos personas y traían. Le preguntabas el nombre y la gente decía que no. Necesitamos pañales, y a la media hora llegaban. Ahora, es menos pero todavía continúa. Una vez nos trajeron un cargamento de baterías (Alto Ejecutivo, WPAB, 14).

La radio se convirtió en la iglesia. Todo el mundo comenzó a mirar a la radio como el lugar de comunicarte hacia fuera y de mandar mensajes. En muchos de los sitios se convirtió, porque muchas emisoras a los dos o tres días lograron ponerse al día, buscar su planta y trabajar como GDL en Lares, KJB en Mayagüez, WAPA Radio, Radio Isla y muchas más. Esas emisoras se convirtieron en los centros de acopio. En los lugares para llevar agua, ropa… de todo… para llevar ayuda. La radio se convirtió en un centro comunitario. Donde quiera que había una radio viva, ahí estaban. Dieron un servicio bien importante, más de lo que la gente le asigna en este momento. Era la única fuente de información. Hay gente que tenía sus radios transistores, sus celulares, radio de batería, en sus carros tenían la oportunidad de poder escuchar radio (Alto ejecutivo, Radio Isla, 8).

Relación con la diáspora

Los puertorriqueños en la diáspora se relacionaron con el medio radial de forma diferente a como lo hicieron sus pares en Puerto Rico. Debido a que tenían acceso a otras fuentes de información, muchos conocieron sobre la magnitud del desastre cuando la mayoría en la isla estaba ajena a la gravedad de la catástrofe. Los boricuas en los Estados Unidos se sentían impotentes cuando no pudieron contactar a sus seres queridos tras el colapso de la telefonía móvil. Por consiguiente, la diáspora recurrió a la radio quienes, como ya hemos indicado, conectaron a las familias. Al respecto, un periodista de WAPA Radio comentó que “al principio, no. Todas las llamadas que entraban eran de Estados Unidos preguntando por sus familiares y los de acá contestando, servimos de intermediarios. El Internet se cayó de madrugada” (4).

Aunque perdieron la señal localmente, Radio Isla mantuvo su conexión a la Internet, por lo tanto su programación fue clave para mantener a los puertorriqueños de la diáspora al tanto de lo que ocurría en el país:

La diáspora sabía lo que estaba pasando aquí con el paso del huracán debido a la Internet. A través de la Internet nosotros fuimos la emisora que más contacto tuvo con la diáspora. ¿Por qué? Porque la diáspora nos escuchaba por internet y nos llamaba… Esto fue una hemorragia. Yo tuve como 20 emisoras, ya no recuerdo,  que estaban encadenadas a mí. De Orlando, de Kissimmee, de Nueva York, regionales de aquí (Alto ejecutivo, Radio Isla, 8).

Podíamos transmitir, pero sabiendo que no todo el mundo lo recibía porque nadie tenía Internet. La comunicación se convirtió más en una dinámica para informar al resto del mundo, sobre todo para los puertorriqueños que estaban interesados en el tema. Esa era la gente que te estaba siguiendo, respondiendo, haciendo preguntas y enviando información (Periodista, Corporación para la Difusión Pública, 2).

Fue bien interesante porque se creó un puente y una familia bien grande. Ellos querían la información que no podían obtener de sus familiares. Eso fue bien triste porque eran puertorriqueños que vivían una angustia total. Me decían, “Las imágenes que vemos de Puerto Rico es como si hubiese caído un bomba nuclear”, y eran imágenes que todavía nosotros no podíamos ver porque no había televisión. Todos los canales estaban fuera, y cuando empezó era el uno porciento, lo que había era radio. ¿Quiénes estaban cubriendo? CNN, CBS, las grandes cadenas. Venían aquí, cogían esas vistas aéreas… cuando nosotros logramos verlas por internet nos decíamos, “¿Esto es Puerto Rico? ¿Así estamos?”. Fue súper impactante y entonces, cómo no iban estar estas personas angustiadas al ver un Puerto Rico totalmente devastado, destrozado. Devastado de punta a punta. Esa gente vivía pegada a la emisora y nos conectábamos… buscábamos la manera. Me decían, “Mi familia es de Mayagüez”, y yo lo decía al aire. Si conocíamos a alguien le enviábamos el mensaje. ¿Y me puedes creer que les llegaba el mensaje. Y esas personas buscaban a algún teléfono de línea de tierra en algún negocio y llamaban a Radio Isla, “Estoy aquí en el Colmadito de Chencho para que sepan mis familiares”. Y luego los familiares me escribían, “Ya los escuché y estoy feliz”. Fue una red que se hizo y que no hubiese sido posible sin el internet (Mantenedor de programa, Radio Isla, 9).

Apoyo emocional y compañía

En términos generales, los trabajadores de la radio están conscientes de que acompañar a la gente es parte de su función profesional durante un desastre natural. La audiencia que lograba entrar al aire, los periodistas y locutores con los que conversaban, junto con aquellos que escuchaban pasivamente en sus hogares se fusionaron en una gran comunidad en busca de sosiego ante la incertidumbre que provocaban los vientos huracanados. Independientemente de que laboraran para un medio comercial o público, los comunicadores concibieron esta faceta como un deber y un servicio:

Yo quise expresar esto por la mañana y también me compungió, yo soy bien llorón, (ríe) y casi no pude. Que yo no hubiese querido imaginar que se hubiese ido todo, inclusive WAPA Radio y [pausa con voz afectada] que la gente no escuchara nada. ¡Esos viejitos! ¡Ese trauma! ¡Esa noche de oscuridad, de desolación! Hubiese sido bien traumático. Cuando yo me puse en el lugar de esa gente, a pensarme en una situación como esa… Ese huracán azotando, todo apagado, en silencio, sin saber qué está pasando más allá… No sé (Periodista, WAPA Radio, 4)

Es increíble como llegamos a todos sitios. Y en esos momentos en que la gente se tuvo que refugiar tenían su radio de baterías, porque lo habían preparado desde antes, pero sentías a alguien hablándote. Había unas personas. Sabías que había más personas. El que se lleve la información correcta de calma, de paciencia. Yo creo que aquí se hizo muy bien antes, durante y después. El después también… Cuando termina todo y tú sales, ves todo lo que se vio aquí, es chocante y hubo que ser un poco trabajador social, psicólogo al aire (Locutor, WKAQ, 6).

El plan era atender la emergencia. Atender toda la información. Que informáramos hasta el último momento posible. Pero, hubo algo bien importante que se nos pidió y no quisimos nunca dejar a un lado: acompañar a la gente. Ser no solamente comunicadores, ser humanos. Sobre todo, en un momento como este donde la angustia del pueblo es extrema. Donde el susto, el miedo… porque uno puede pensar, “Bueno yo tengo mi buena casita de cemento, tengo mis tormenteras, estoy con mi familia”. ¿Pero y la gente que está sola? Hay que recordar que hay gente que está escuchando a uno pero está sola. Entonces, si esta persona que yo estoy escuchando a la vez de informarme me acompaña y me da seguridad, mejor todavía. Esa fue la misión en todo momento. Que estuviéramos conectados con la gente. Y se logró, con todas las penurias que pasamos, la antena se nos cayó, aquí arriba del edificio en medio de los vientos los muchachos subieron al techo y subieron la antena. Fue un lío, un lío. Fue angustioso porque no te puedo decir otra cosa palabra (Mantenedor de programa, Radio Isla, 9)

La gente te llama para que tú los ayudes con los de la luz. La gente llama para desahogarse. Nosotros anotamos todo, la información. La radio ha servido de mucho desahogo, y siempre lo ha sido en huracanes. Yo me acuerdo, yo pequeño en Camuy, que para Georges escuchábamos a Mario Maldonado en la emisora que estaba en Arecibo y la gente llamando exactamente para lo mismo, “Ay Mario, que tengo problemas con la luz; Ay Mario, que me paso esto; Ay Mario, esto y lo otro”… Eso ayuda a la gente a desahogarse y eso está bien (Productor, WKAQ, 7).

Responsabilidad

Finalmente, la pregunta de investigación 3 inquirió sobre la percepción que tienen los trabajadores de la radio sobre su responsabilidad hacia la audiencia durante y luego del huracán María. Sin embargo, el grado de responsabilidad varió entre el medio público y el comercial. Por ejemplo, la Corporación para la Difusión Publica tiene una responsabilidad ministerial de difundir la información en torno a la emergencia,

La operación es distinta. El Canal 6 se convierte en la primera línea de defensa en comunicaciones en Puerto Rico. El canal es el que tiene la obligación de transmitir la información del gobierno. Por ejemplo, las conferencias de prensa del gobernador, puede que no esté WAPA ni Telemundo, se lo perdieron si no quisieron ir, pero yo tengo que estar ahí y podemos darle esa señal a todos los que la necesiten. En el caso de María y de Irma muchísimas estaciones se encadenaron a nosotros, a 940 AM. WAPA y Telemundo se encadenaron en conferencias de prensa con el Gobernador. Usaban nuestra señal. Tenemos la obligación de tener esa señal disponible para que cualquier canal se una a nosotros. No tenemos esa opción de no ir a cubrir la conferencia (Directora de noticias, Corporación para la Difusión Pública, 1).

En el caso de la radio comercial, los departamentos de noticias asumieron el mando de la cobertura, por tanto la responsabilidad de informar fue parte de la función periodística. A respecto un alto ejecutivo de UNO Radio Group comentó, “Todo el mundo está consciente de que somos un medio de comunicación que brinda un servicio a la comunidad. Que el enfoque se altera significativamente en una emergencia como ésta” (11). Por su parte, un mantenedor de programa en Radio Isla dijo, “La gente vio en el comunicador más allá de una simple persona que está en un micrófono diciéndote lo que está pasando. (…) Más que eso, era éste amigo que me puede dar la mano y que me puede ayudar” (9).

La radio se convirtió en la fuente principal de noticias. A tres meses, todavía no hay televisión en este país. Y si sirve la televisión, para qué, porque la gente no tiene luz. La radio ha vuelto a lo que era su raíz, a ser la fuente de información de la gente (Productor, WKAQ, 7).

Primero fue ayudar a la gente que estaba en peligro. Eso tiene que ser nuestra prioridad en el momento. Persona que no se movió a tiempo, ya sea porque se confió o porque… No podemos juzgar a todo el mundo por igual. A veces escuchamos a gente que se molesta y dice, “¿Pero y quién los manda?”. No podemos juzgar. Hay personas mayores que no se pueden mover. Hay personas mayores, con  problemas físicos y que están solas y no se podían mover. Y, entonces de momento ven que el agua ya está entrando a la casa… Teníamos que darle prioridad a esa gente. Teníamos que hacer el llamado a que salvaran vidas (Mantenedor de programa, Radio Isla, 9).

Ante la falta de un plan gubernamental para atender la emergencia y la ausencia de información oficial, los periodistas buscaron fuentes alternativas para orientar a la ciudadanía:

Nosotros logramos montar una operación para atender gente, con el Colegio de Médicos, con distintos trabajadores sociales y distintas tipos de gente, para orientar en términos de salud. De protocolo, por ejemplo, de salud oral. Lo importante que era para prevenir las enfermedades. De la vista, conjuntivitis… de esto, de lo otro. (Entrevistadora: ¿Las enfermedades contagiosas?) Las infecciones. A los niños no los dejen meterse en agua contaminadas porque se les va a meter el agua en los oídos, la nariz o por los ojos y va a coger una infección terrible. Todo ese tipo de cosas las tuvimos que nosotros hacer porque el gobierno no lo hizo (Periodista, WAPA, 5).

La magnitud del desastre dotó a los periodistas de una gran empatía hacia su audiencia. Todos los medios de comunicación batallaron con la falta de energía eléctrica y agua potable, problemas con la comunicación y la escasez de comida y diesel. Fueron testigos de la angustia de los puertorriqueños quienes comunicaban lo que ocurría en sus comunidades ya fuera llamando o llegando físicamente a las emisoras. María los acercó a las comunidades que sirven de tal forma que los comunicadores consideran se practicó con mayor vehemencia la fiscalización a los gobiernos de Puerto Rico y los Estados Unidos. Antes de que los espacios de opinión acapararan las ondas, la cobertura se distanció de los mensajes del gobierno:

Era un giro de 180 grados de lo que ellos hacen a lo que se estaba haciendo. Nosotros logramos, en ese esfuerzo de comunicación, que la emisora se convirtiera en un medio activo para la comunidad resolver su problema. Plantear problemas y resolverlos. Para mí eso es una función primordial para un medio de comunicación social. (…) Que la única función esencial que tiene un medio de comunicación es servir de medio para que la comunidad se comunique, se informe, sepa a qué reaccionar (Periodista, WAPA Radio, 5).

Lo fácil que hubiese sido decir, “Ah pues, que se queden acá en San Juan, que resuelvan con lo que hay acá”. Pero, nosotros decidimos cubrir el Centro, el COE establecido en el Centro de Convenciones. Se cubría, pero llegó el momento en que la decisión fue, “Nosotros no vamos a hacer relaciones públicas. Nosotros no vamos a ir a buscar a los jefes de agencia fáciles. Nosotros tenemos que saber qué está pasando en los pueblos”. Eso fue bien difícil, la logística (Directora de noticias, NotiUno, 13).

Algunos periodistas sintieron frustración pues no tenían los recursos para ayudar a los damnificados. Algunos hicieron el compromiso de regresar a las comunidades afectadas con ayuda:

Hay algo que no lo da la universidad, y que es clave para un periodista, y es la sensibilidad. Eso no se consigue en la farmacia. Un periodista debe ser sensible y empático. Hay un detalle, que trae usted, y que vale la pena ampliar. El periodista está yendo a buscar la noticia a un lugar desolado, a un lugar de carencia y llega con las manos vacías. Llega con una libreta y una grabadora. ¡Coño! ¿Cómo? Yo creo que los medios de comunicación en tiempos de huracán deberían prepararse para que cuando el periodista vaya a buscar la información también lleve ayuda. Porque si llegaste con el lápiz, la libreta y la grabadora también puedes llevar ayuda. ¿Sabes? Creo que ir sólo a comercializar eso que recogiste de ese dolor para venderlo para adelante, informarlo, sí, pero es algo que se debe evaluar (Periodista, WAPA Radio).

Por lo menos, en el caso mío y del programa a nosotros nos gusta ayudar. Yo digo, nosotros tenemos tanto. Nosotros tenemos tantas conexiones. Tenemos tantos contactos y bendiciones que podemos comunicarnos con todo el mundo que tenemos que utilizarlos en favor de la gente y no solamente para estar barriendo el piso, como dicen algunos por ahí. Y es por eso que me molesta y me choca que no podamos ayudar a la gente. Cada vez que escucho una señora mayor que me llama y me dice que lleva ochenta días sin luz y yo prendo el switch de casa y veo que yo ya tengo luz, me hace sentir mal. Me hace sentir mal que tampoco pueda hacer nada. Eso aquí quizás nadie lo vive de esa forma pero nosotros sí (Productor, WKAQ, 7).

A veces no podía ni dormir porque dices, “¿Dios mío a quién yo llamo para que vaya allá?”. No puedes volver. Hay veces que tú quisieras volver. De hecho, ahora estoy en la etapa de regresar a los sitios a los que fui. Ya me cogerá otros dos meses para ver cómo están, hacer un acopio de lo que ellos pueden necesitar y ver cómo canalizo eso. Además, yo fui con un grupo, y creo que todos los periodistas lo hemos hecho, a mi pueblo natal [Pueblo] (…) para llevar ayuda a una escuela donde había niños que habían perdido sus casas y habían perdido su escuela. Eso te da cierta tranquilidad (Periodista, Corporación para la Difusión Pública, 2).

Conclusión

Los trabajadores de la radio proveyeron apoyo y compañía a la audiencia y sirvieron de enlace entre los puertorriqueños en la diáspora con aquellos en su patria. De igual forma, las estaciones sirvieron de centros de acopio donde los ciudadanos llegaban para cargar sus dispositivos electrónicos, conectar máquinas para terapias respiratorias y abastecerse de comida enlatada y agua. Finalmente, ante la falta de una respuesta adecuada por parte de las autoridades los periodistas procuraron a profesionales, la propia audiencia y el trabajo de campo para llenar los vacíos de información. La responsabilidad con el público fue de tal magnitud que aquellas emisoras que no pudieron salir al aire localmente por problemas con su señal continuaron la cobertura especial en beneficio de la diáspora.

Un desastre a nivel macro como el huracán María convirtió a la radio en un recurso de información exclusivo. Por lo tanto, la dependencia de la audiencia en estaciones de radio particulares se intensificó independientemente de sus características demográficas (Hirschburg, Dillman, & Ball-Rokeach, 1986). La audiencia, por su parte, reconoció que el medio radial les mantuvo al tanto sobre las incidencias relacionadas al huracán y agradeció la fiscalización que se hacía sobre los esfuerzos de recuperación del gobierno. Sin embargo, lejos de encontrar apoyo emocional algunos entrevistados se sintieron agobiados por la repetición y el panorama desesperanzador que se pintaba en la cobertura.

Igualmente, la credibilidad de los mensajes fue disminuyendo a medida los comentaristas políticos asumían la rienda de la cobertura y las voces oficiales cobraban mayor notoriedad. Cabe destacar que desde mediados de los 2000 la radio informativa ha recurrido al comentario político como estrategia para allegar audiencias, desplazando los espacios formales dedicados a la noticia (Lalo, 2016; Nieves-Pizarro, 2018; Rodríguez Cotto, 2017). Retomar la programación regular, ausente de rigor periodístico pero plena de politiquería, minó el interés de las audiencias que la radio acaparó durante el periodo de la emergencia.

Esta investigación aporta al conocimiento sobre los roles normativos de los medios noticiosos durante desastres naturales o crisis, específicamente en lo tocante a la teoría del gatekeeping. El proceso de inspección y selección del contenido que va al aire comprende unos criterios de valoración periodística complejos (DeFleur & DeFleur, 2016; Moody, 2009; Waxman, 1973). En circunstancias normales, se ponen en práctica rutinas de producción que aseguran la información que se publica es del interés de la audiencia al tiempo que mantiene al medio competitivo y rentable (DeFleur & DeFleur, 2016).

Nunca la participación de la audiencia fue tan importante como durante el huracán María. Por lo general, los productores y presentadores radiales ostentan mayor poder que los escuchas que participan al aire (Higgins & Moss, 1982; Pinseler, 2015). Los radioescuchas tienen poca influencia sobre los temas que se discuten en los programas. Lo que es más, estructuras de poder subyacentes como las rutinas de producción, la titularidad y el tipo de medio, así como las instituciones sociales refuerzan los mensajes dominantes. Sin embargo, sin acceso a la Internet o a fuentes oficiales, las audiencias rellenaron un vacío de información y plantearon preguntas importante sobre la respuesta gubernamental al desastre. El contenido de la radio inmediatamente el desastre fue una colaboración entre la experiencia/conocimiento de los periodistas y las aportaciones puntuales de la audiencia que guiaron la discusión sin intervención de la oficialidad.

Las conclusiones que aquí se esbozan no pueden generalizarse debido al tamaño de la muestra. Se circunscriben al caso particular de la radio en Puerto Rico durante un evento extraordinario en el cual no hubo electricidad o telecomunicaciones por un tiempo prolongado. Un estudio futuro podría indagar sobre los roles de los trabajadores de la radio durante un desastre, así como sobre la acogida de la cobertura periodística por parte de la audiencia realizando una encuesta que abarque una muestra más grande.

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Apéndice

Tabla 1: Perfil de los trabajadores de la radio

Genero Edad Estado Educación Ocupación Código
Masculino 49 Soltero Juris Doctor Abogado 49
Femenino 46 Soltera Bachillerato Bienes Raíces 50
Femenino 62 Soltera Bachillerato Asistente Administrativa 51
Femenino 24 Soltera Bachillerato Reservista de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en ingles) 52
Femenino 22 Soltera Escuela Superior Estudiante Universitario 53
Masculino 75 Casado Escuela Superior Retirado 54
Femenino 76 Divorciada Grado Asociado Bibliotecaria 55
Femenino 20 Soltera Escuela Superior Estudiante Universitario 56
Femenino 18 Soltera Escuela Superior Estudiante Universitario 57
Masculino 55 Casado Bachillerato Bienes Raíces 58
Masculino 51 Casado Bachillerato Servicio al Cliente 59
Masculino 19 Soltero Escuela Superior Estudiante Universitario 60

 

Tabla 2: Perfil de los trabajadores de la radio

Identificación Estación Alcance Posición Código
WIPR Corporación para la Difusión Pública Puerto Rico Directora de noticias 1
WIPR Corporación para la Difusión Pública Puerto Rico Periodista 2
WIPR Corporación para la Difusión Pública Puerto Rico Productor 3
WAPA WAPA Radio Puerto Rico Periodista 4
WAPA WAPA Radio Puerto Rico Periodista 5
WKAQ WKAQ 580 (Univisión Radio) Puerto Rico Locutor 6
WKAQ WKAQ 580 (Univisión Radio) Puerto Rico Productor 7
WSKN Radio Isla 1320 (Media Power Group) Puerto Rico Alto Ejecutivo 8
WSKN Radio Isla 1320 (Media Power Group) Puerto Rico Mantenedor de programa 9
WSKN Radio Isla 1320 (Media Power Group) Puerto Rico Periodista 10
WUNO NotiUno (UNO Radio Group) Puerto Rico Alto Ejecutivo 11
WUNO NotiUno (UNO Radio Group) Puerto Rico Director de programación 12
WUNO NotiUno (UNO Radio Group) Puerto Rico Directora de noticias 13
WPAB WPAB 550 Ponce Alto Ejecutivo 14
WPAB WPAB 550 Ponce Director de noticias 15
WPRA WPRA 990 Mayagüez Mantenedor de programa 16