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Estremecido el Recinto de Río Piedras tras el paso de María

Por: Sadot Santana Miranda J. D.
Periodista
Investigador Legal en la Universidad de Columbia, NY.

Edición por: Victor Rodríguez-Velázquez M. A.
Profesor de la Universidad del Turabo
victor.rodriguezvelazquez@upr.edu

El recorrido

Entre decenas de árboles caídos y ventanas quebrantadas, la Torre del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico conservó su majestuosidad luego del paso del huracán María.

En un recorrido por los predios del campus de los gallitos y jerezanas, Diálogo pudo constatar los daños ocasionados tras el paso del huracán categoría cuatro que tocó a Puerto Rico el pasado miércoles 20 de septiembre de 2017.

Algo debe decirse. Si bien nos preocupa restablecer el verdor que caracteriza a la centenaria institución, las incógnitas sobre su futuro fiscal y académico no parecen disiparse. Y es que sobre el primer centro docente del País, pesa el recorte presupuestario más grande de su historia que totaliza $442 millones hasta el 2023.

Generales

La travesía comenzó cerca de los edificios de la Facultad de Estudios Generales, donde numerosos árboles yacían en el suelo ocupando todos los caminos y veredas por donde usualmente los estudiantes transitan para ir a sus clases. Luego de varios días de tratar de rehabilitar el campus, a varios días del paso del ciclón los empleados de limpieza recesaron sus faenas hasta el lunes 2 de octubre.

El recogido sería titánico y el impacto aún incalculable. Llegando a la biblioteca de la Escuela de Derecho —diseñada por el insigne arquitecto Henry Klumb y luego ampliada por Segundo Cardona— impresiona ver en el suelo varios cristales de su entrada quebrantados por los vientos ciclónicos que superaron las 120 millas por hora. Si bien una brigada de voluntarios acudió el jueves 26 de septiembre de 2017 a comenzar con los trabajos de limpieza, en el pasillo que da paso a las aulas del instituto jurídico todavía el lunes 30 de septiembre de 2017 varios plafones del techo se encontraban en el suelo y había que tener precaución para no resbalar en la alfombra aún empapada.

Escuela de Derecho

A la salida, doblar a la derecha fue encontrarse con un panorama desgarrador al ver devastada casi en totalidad la flora del centenario recinto. A la altura de los edificios que albergan las Facultades de Administración de Empresas y Ciencias Sociales, las ramas en el suelo y una consola de aire amenazando caer del techo de una de las estructuras, pintaban un panorama desolador.

Más arriba, la mirada choca con unas láminas de zinc que trataron de escapar del techo de los icónicos merenderos de Sociales aunque dentro de las estructura no se palpan efectos mayores a causa de María. Esa suerte no corrió para una de las antenas de Radio Universidad, que si bien estaba fuera del uso regular de la emisora, terminó aplastada cual pedazo de cartón.

La ruta continuó esta vez de camino al Museo de Historia, Antropología y Arte del recinto, donde aún las esculturas en los exteriores permanecían cubiertas. De un salto la ruta exigió moverse al Anexo Facundo Bueso que a la distancia mostraba los amplios daños que tuvo debido al temporal. Sin duda fue la estructura más afectada en todo el campus, al perder gran parte del techo y toda la parte delantera incluyendo paredes.

Una vez culminada la vista, el trayecto inevitable es llegar hasta la Plaza Antonia en el cuadrángulo interior de la Facultad de Humanidades. Recibidos por más de una decena de gatos que tratan de sobrevivir en el lugar, el espacio sobrecoge al ver todas las palmas sin una sola penca y todos los árboles centenarios heridos. De inmediato la mirada se tira hacia arriba en busca de ver el estado de la icónica torre; símbolo de la universidad. A simple vista, se muestra intacta aunque algunas de las paredes del edificio base sufrieron leves fisuras.

Aunque el viento estremeció a la flora y algunas ventanas del recinto, el agua también hizo su paso en algunos edificios.  La Escuela de Comunicación y el Teatro sufrieron inundaciones en sus instalaciones. En ambos casos, se pueden ver que el techo perdió una especie de cubierta que podría haber provocado las filtraciones. Desde las puertas de COPU, el pasillo aún mostraba algo de agua aposada en el suelo. Los daños a este edificio fueron de tal magnitud que estudiantes de esta escuela tuvieron que tomar sus clases en otras instalaciones al reinicio del semestre. Hasta el momento, el edificio de la Escuela de Comunicación permanece cerrado.

A pesar de que el recorrido sumaba más imágenes de devastación, ya hay áreas de la Universidad que han comenzado a restaurarse. En la Escuela de Arquitectura, Ciencias Naturales —donde María arrancó del cemento a los grandes árboles de su patio interior—y el Centro de Estudiantes ya algunos escombros habían sido recogidos.

Sin embargo, los arboles caídos no serían el único escollo para la Facultad de Ciencias Naturales. La falta de electricidad en las instalaciones del recinto perturbaría las investigaciones que realizan día a día estudiantes y profesores.

El otrora decano de la Facultad de Ciencias Naturales, Carlos González, indicó en ese momento que las investigaciones que allí se realizan fueron gravemente afectadas y actualmente la Casa de Animales enfrenta el mayor de los retos: su subsistencia.

“Hay una posibilidad de que los experimentos se pierdan”, confesó el académico días después de la devastación.

Por su parte, el anexo del Facundo Bueso —que albergaba el Laboratorio de Geomorfología Costera (LGC), donde se estudia el estado de las playas de Puerto Rico— fue despedazado por los poderosos vientos del huracán María. Afortunadamente, la profesora Maritza Barreto indicó que pudieron salvar los datos de las investigaciones gracias a la activación de un protocolo de emergencias.

Anexo Facundo Bueso

Cada día que transcurría luego de la emergencia, dirigentes de la institución aumentarían la cifra de daños en todas las instalaciones a nivel sistémico. Finalmente, la UPR habría sufrido una pérdidas ascendentes a los $132 millones.

De vuelta a Estudios Generales, solo queda la fe de que los daños ocasionados por el huracán María necesitarán una labor titánica para abrir caminos y poco a poco devolverle el destello natural que alberga este histórico espacio educativo.

Galería

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