Soma
Soma
We make a living by what we get, we make a life by what we give.
Sir Winston Churchill
¿Será la expresión en sus caras? ¿Serán los saltos de emoción, los múltiples besos? ¿Será, simplemente, ese momento que quedará grabado en nuestra historia? La realidad es que soy una aficionada del acto de regalar.
No se en qué punto, dar opacó la satisfacción de recibir. Podría decir que es por amor.
Recibir es un acto pasivo. En cambio, cuando se tiene conocimiento del regalo perfecto, de aquello que más se desea, ¿por qué no hacerlo una misión encontrarlo? Las vicisitudes se convertirán en parchos de honor, en anécdotas que envolverán el regalo, engrandeciendo el momento. Mirar cómo abren el regalo es un sorbo de buen vino añejado que vacila por la boca confirmando lo que siempre se supo: valió la pena.
El regalo perfecto no necesariamente se consigue en un mall, no siempre hay que pagar por ello. Si no se cree en las festividades o, mejor dicho, frivolidades, regalar no es tan sólo un acto de consumismo. Cuando se regala, se estrechan los lazos entre las personas, hay un intercambio que va más allá del plano físico. Dar refuerza los sentimientos para con el recipiente.
Uno de mis mayores orgullos es también una de mis mayores locuras. Como regalo de cumpleaños decidí viajar hacia Nueva York, donde residía la persona en ese momento. Fue algo impulsivo. En la mañana me puse en contacto con sus familiares para asegurar varias cosas, al mediodía estaba “matando” una tía en el trabajo para tener los días libres, luego estaba tomando uno de sólo tres exámenes por semestre de una de mis clases, por la tarde estaba en el banco cambiando dos cheques y en la noche estaba abordando un avión sin ticket de vuelta porque no tenía el dinero completo.
Pero caminar hacia aquel cuerpo apretado, boca abierta, ojos incrédulos suspendidos en un segundo congelado fue una bendición. Hacerlo tan feliz me lleno de mucho placer.
Hay cosas que por más dinero que se gaste, terminan siendo invaluables.
Son acciones las que forjan instantes que se cuelan en los intersticios de nuestra vida, aquellos a los cuales caemos felices, de cuando en cuando, perdidos en el ayer.
Priceless
La maquinaria mental del acto de regalar
por Idairis Torres
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