por Karina C. Calzada

 
 

foto: Samuel Vélez

La nevera de Karina

Leche

Ketchup

bizcocho de cumpleaños

Alcohol

muchos chocolates

Aunque para muchos el comer es meramente saciar una necesidad fisiológica, la nutricionista expresó que “no es el llano hecho de comer, sino de comer bien… y muchas veces olvidamos que bien no es sinónimo de mucho”. Sin embargo, hay que considerar que aunque inevitablemente vivimos rodeados de este tipo de bombardeo anti-saludable, existen opciones para todas esas almas con estómagos y bolsillos vacíos. A los que se hospedan, Ramos recomienda fijar un presupuesto que permita hacer una compra mensual, en donde exista una variedad de frutas y vegetales, productos lácteos, granos y carnes con poca grasa, como el pollo y el pescado, así como bebidas no carbonatadas, preferiblemente agua. Tras varias insinuaciones sobre productos enlatados y sopas de bolsita que inicié para desviar la atención del tema de las bebidas, afirmó que hay productos de esta índole que sí pasan por su visto bueno, como por ejemplo, el atún y las sopas bajas en sodio, ya que son opciones económicas, de larga duración y que se pueden complementar con otros alimentos.


El llevar una merienda en tu bulto es otra recomendación útil, ya que te permite ahorrar dinero y de igual modo, matar el hambre en lo que llegas a tu casa. Debemos recordar, en las palabras saludables de mi guía hacia el buen comer: “las posibilidades al momento de comer son infinitas, lo importante es conocer las opciones, conocer nuestros cuerpos y darles la energía que necesiten”, para que no nos vayamos con Los Panchos antes de tiempo.