J’universitarios
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Es dorada, fría y lisa y antes del mediodía ya está en las manos de muchos en la Avenida Universidad. La cerveza es parte del ritual. Donde hay más actividad a estas horas es en el Vidy’s Café. Los viejos de siempre conversan entre ellos con los periódicos principales esparcidos en la mesa platinada, y los estudiantes que salieron de la Universidad, los que esperan entre clases o los que no van a ir, empiezan su charla existencialista.
Hasta hace unos años, su vellonera era legendaria y la misma docena de canciones podían ser escuchadas una y otra vez: “Ojala que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigas….si yo llego a saber que perico era sordo… don’t stop believing…ahí viene Richie viene virao como bestia…panteón de amor panteón de amor”. Ahora hay más variedad de música en la nueva rocola digital y con Internet, desde Sigur Ros y My Bloddy Valentine hasta Héctor Lavoe y Shakira.
A unos pasos, en el vecino Ocho de blanco, las bolas de billar se pasean por la mesa desde temprano al ritmo de alguna banda de rock. Al frente, en el Café 103, el repicar familiar del billar es inaudible. Algunos con cervezas y otros con café, desayunan, almuerzan o se sientan frente a sus laptops, escuchando en el fondo el Ipod de algún empleado o cliente: Manuchao, Serrat, S Curro, Beasty Boys o algún remix del gusto de los baristas.
Dan las cuatro o cinco de la tarde y el ambiente es parecido, cualquier día de la semana. Pero vamos a suponer que es un jueves, donde la Avenida está repleta ya para las nueve de la noche.
El Vydi's reemplazó el legendario Karaoke del profesor de CIFI, Mario Lanza, por un robusto DJ que suena cualquier canción que le pidas que tenga en su repertorio. Ednita, Aventura, Wisin y Yandel, Afroman, por mencionar algunos. El local se llena tanto últimamente, que la gente casi no cabe y tienen que beber en la calle, maniobrando para que no los vean ni los bouncers ni la retahíla de policías que se afilan en toda la calle acariciando sus macanas.
Como se llena demasiado, muchos han optado por janguiar en otros lados de la Avenida. El Ocho es una opción, ahora más que “la peste a ocho” es cosa del pasado. Para los que no entienden este concepto y se adentraron a la Avenida hace poco: antes, al salir del Ocho el intenso hedor a cigarrillo, que sin duda emanabas, chotiaba que estuviste en aquella cueva de humo. Ahora lo resolvieron añadiendo un piso para fumadores.
Desde ése tercer piso, se puede observar la gente que, al cruzar la calle, se aglomeran en la acera del Café 103. Aunque fue frecuentado desde el principio, desde que “se pusieron pa’ su numero” y empezaron a vender alcohol y cerrar tarde se ha vuelto el jangueo de preferencia para muchos.
Bebiendo la cerveza o trago, que cabe la posibilidad haya sido comprado en el restaurante chino de al lado, platican, juegan dominó y se embriagan escuchando una mezcla entre la música del Café y la del Vydi's que acecha media cuadra más abajo. “I told you once I told you twice the Mary blues… noooo no es amooooor lo que tu sientes se llama obsesióoooon… keep your eyes on the road your hands upon the wheel… ….uñas postizas pelo postizo y se llamaba chichorizo”, toda una armonía incoherentemente encantadora.
Más abajito, al lado de Nuestro Son y “culoloco” (Cool o loco), dos o tres se comen un pincho en La tripleta y el pincho mirando a los que bajan a janguiar a Bacco. Bacco es además el after hours de la Avenida. Entre vino, cerveza y música lounge, los últimos aventureros ven al sol salir en el balcón, pensando si ir a sus casas o quizás terminar en El Caché. Pero ése, al igual que otros negocios riopiedrenses, se encuentra fuera de la Avenida Universidad y dan para otro escrito.
Es la media noche y la cafetería La Cabrera acaba de abrir sus puertas para que los monchosos de la madrugada puedan comerse un taco de camarones. La Avenida que no duerme se encuentra casi solitaria después de las seis. En silencio de ciudad espera paciente hasta que sus locales vuelvan a abrir y sus fieles clientes repitan la rutina.
Oda a la Avenida Universidad
por Noelia González Casiano
En el Café, que conste que las bebidas no son de la Torre China.
Shots de Tequila en el Vidy’s con la dorada siempre presente.
Dentro del Café 103
Tertulia mañanera en el Vidy’s Café