J’universitarios
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La Universidad de Puerto Rico es la única agencia pública que protege a sus empleados de no ser discriminados por su orientación sexual. Pocos conocen que su plan médico se extiende y beneficia a parejas del mismo sexo. Además, el Recinto de Río Piedras cuenta oficialmente con el Grupo de Apoyo a Estudiantes Gays Lesbianas y Bisexuales que atiende las necesidades de esta comunidad.
El Grupo de Apoyo tiene como misión principal fortalecer a los participantes para que puedan enfrentar la homofobia interna y social de forma efectiva. La consejera encargada, Mariela Santiago, indicó que muchos estudiantes se integran y buscan ayuda por soledad, baja autoestima, falta de apoyo familiar o porque han sido señalados y perseguidos. Otros, para aclarar preocupaciones y tomar decisiones respecto a su carrera universitaria.
Contrario a lo que la gente supone, la mayor parte de los estudiantes no acuden al grupo por confusiones en su orientación sexual. La consejera puntualizó que la mayoría de los seres definen su orientación sexual durante la adolescencia.
Expresó que la sociedad debe romper con el mito de que la homosexualidad causa problemas mentales y emocionales. Añadió que las dificultades que enfrentan los estudiantes están frecuentemente ligadas a la falta de aceptación y la homofobia, producto de la ignorancia social.
La homofobia es la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra hombres y mujeres homosexuales o hacia personas con otras orientaciones, como los y las bisexuales y transgéneros.
La consejera mencionó que a pesar de que todavía no se han formado grupos de apoyo en los otros recintos, el interés existe. No obstante, sostuvo que no todo el mundo (incluyendo a profesionales dentro del campo de la salud mental) sabe separar los valores personales y mostrar una actitud de aceptación incondicional y empatía hacia el estudiante.
Según Santiago, el facilitador o la facilitadora de un grupo de apoyo tiene que ser sensible y estar preparado para acercarse responsablemente a la diversidad.
¿Dónde esta mi gente?
Se preguntó Chenoa Ochoa cuando llegó a Puerto Rico e ingresó al Recinto de Río Piedras. La estudiante de psicología, se percató de la escasez de actividades alternativas dedicadas al bienestar de la comunidad LGBTTIQ. En el 2005 tomó la iniciativa junto a otros amigos de fundar una organización que proveyera apoyo y consejería desde un punto de vista holistíco y la llamaron Metamorfosis.
La joven ecuatoriana alega que hace falta abrir espacios donde la población pueda estar exenta de miedos y prejuicios para que logre compartir con personas que crean y vivan la diversidad, aunque no necesariamente sean homosexuales. Cree que es ineludible la integración, no la segregación; siempre y cuando se apoye y respete la pluralidad.
La organización, que no es oficialmente reconocida por la universidad, recibe a toda persona interesada dentro y fuera del campus. Además de los servicios de apoyo, planifica eventos; como noches de poesía, de películas, talleres, foros informativos, salidas, entre otras.
Metamorfosis tiene entre sus planes crear un centro que cuente con toda una gama de especialistas en diferentes materias para que las personas puedan recibir ayuda y orientación de manera integrada; con una visión profunda y abarcadora dedicada a la prevención de todo aquello que intervenga o amenace la plena salud del ente.
Entre los beneficios de participar de los grupos de apoyo está el desarrollo del soporte social que permite al individuo el sentir pertenencia e integración a la sociedad. Además, favorece la necesidad de compromiso hacia la dicha del otro.
La UPR sale del clóset
por Elaine Cruz