El Consultorio
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¿Doble moral ante el sexo oral?
por Noelia González Casiano
Bueno, sin mas rodeos, en la edición pasada hablamos del blowjob, y yo retomo este tema. Pretendo hablar de parte de las mujeres y hombres, de cualquier orientación sexual, que no se sienten identificados con la manera heteronormativa en la que la sociedad entiende la felación.
Como si el acto sexual fuera una película porno, nos imaginamos a una mujer sometida, obligada a meterse a la boca un objeto extraño e indeseado. La mujer es vista degradantemente arrodillada ante el gran falo, que envidia y desea tener como decían los sicoanalistas Lacan y Freud. Pero no se apuren niñas, que le pueden sacar algo bueno a ese acto tan asqueroso, porque al tener el falo en la boca es como tener el poder mismo en ella y de lo que entra podemos sacar grandes ventajas. La boca no la necesitamos para que salgan ideas de ella, mejor succionar “el poder”, podemos manipularlos y tenerlos en la palma de nuestra mano... Perdonen, pero mi sarcasmo es ocasionado por la ironía de este discurso tan sexista.
Entonces: ¿Si el sexo oral es entre personas del mismo sexo, es “menos degradante”? Ignoramos lo diferente y hablamos sólo de lo normativo, dejando de lado que hombres encuentran placentero “hacérselo” a otros hombres y también la mujer puede sentir que la felación es una parte importante del coito y que ella también goza. ¿Por qué debe verse como un sacrificio que la mujer hace para complacer a “su hombre” o para ejercer poder sobre él? ¿Es anormal la persona que disfruta esta practica, tiene que ser considerada la promiscua del grupo la que se atreve a hablar de sexo, de lo que le gusta y no?
Con la creciente crítica que se le ha impuesto a las anticuadas campañas pro- abstinencia, se aboga el sexo oral como alternativa. Pero cómo pretenden que sea una opción si la vemos de un punto de vista donde el goce está desbalanceado hacia lo masculino y donde la mujer no disfruta de igual manera. ¿Somos una sociedad arcaica, donde el sexo oral es mejor alternativa “por que ella no se preña”? Sin entender que una mujer no se embaraza por arte de magia y que en el sexo son dos los responsables.
El resultado entonces es que estas practicas se mantiene tabú porque estamos acostumbrados a una manera pornográfica de ver el acto sexual. Se debe celebrar el sexo como algo magnífico, íntimo y divertido. No nos olvidemos que a la mujer también se le practica el sexo oral. La pareja no debe ser egoísta, lo ideal es un gozo de los dos en darse placer mutuamente. Debemos avivar el pensamiento para no reírnos o apenarnos del acto más natural y humano. Mientras no se tenga esta capacidad, pues practíquelo como usted quiera, pero nunca olvide, use un condón.
No es fácil escribir de sexo, la conversación es muy fluida entre las amistades, pero sentarse a escribir algo “serio” no es sencillo y felicitaciones a quienes se atreven a opinar por escrito.
Primero, hay que tomar en consideración que hablamos de sexo bajo el contexto preformativo en el que se nos ha impuesto como sociedad a analizarlo. Sexo “straight” o sexo “no-straight” tiene ya una base que pensamos es la manera normal de proyectar la sexualidad, porque asumimos que el sexo es lo que define nuestro género.
De aquí puedo sacar una larga discusión donde puedo citar a feministas como Judith Buttler o Monique Wittig, o puedo comenzar a citar otras lecturas de la clase de Teoría Queer del profesor Dorian Lugo, pero mi intención no es esta, solo establezco unas pautas antes de adentrarme en el tema que me propuse exponer.
foto: Viviana Torres Mestey
“Se debe celebrar el sexo como algo magnífico, íntimo y divertido. No nos olvidemos que a la mujer también se le practica el sexo oral... lo ideal es un gozo de los dos en darse placer mutuamente.”