¡Qué Jota!
¡Qué Jota!
Los viejos también pueden
por Mariela Ramos Oquendo
Once años atrás, los viejos del Planeta cuyo órgano viril no pudiera erguirse estaban condenados a la abstinencia. Pero en 1998 salió al mercado una pastilla azul maravillosa, que les podía resolver el problemita.
La semana pasada, los medios de comunicación del País decidieron que valía la pena contarnos que en Ciudad de México le van a regalar Viagra a los viejos mayores de 70 años. Los reporteros de televisión lo decían con una extraña sonrisa en sus caras, una mezcla de burla y pudor. Lo contaban incrédulos, como si los estuvieran cogiendo de bobos.
Era noticia que en un país (no tan lejano al nuestro) el gobierno había determinado que los viejos también tienen vida sexual, y que no era justo que los que sufrieran de disfunción eréctil se la perdieran. Un gobierno que dijera que el sexo después de los 50 no es una rareza, sino parte de la vida cotidiana. Y más aún, que se trata de una actividad que les prolonga la vida.
Sí. Ha sido comprobado “científicamente” que los viejos que están activos sexualmente suelen tener menos problemas de salud. (Aunque otros expertos argumentan que es gracias a la buena salud que pueden seguir teniendo sexo.) Lo cierto es que, a pesar que a algunos les parezca raro, o (por qué no decirlo) desagradable, los viejos del mundo tienen sexo y lo disfrutan.
Es probable que a muchas personas les haya sorprendido escuchar que en la capital mexicana también se van a crear varios centros de salud sexual para el “adulto mayor”, lugares a donde podrán acudir para informarse, recibir orientación y tratamiento sobre enfermedades venéreas. En Puerto Rico, la educación sexual se dirige estrictamente a los más jóvenes porque se supone que están más expuestos al sexo y sus “terribles” consecuencias. ¿Acaso los viejos no?
Parece que ésos que se inventan las campañas de educación sexual no saben que la cantidad de casos de SIDA en personas mayores de 50 años ha aumentado de forma alarmante en los últimos años, y que la causa principal de contagio son las relaciones sexuales. Quizás no se les ha ocurrido que, después de enviudar, muchos viejos deciden salir con otras personas y continuar su vida sexual pero no conocen los riesgos a los que se exponen.
Puede que consideren que no es necesario educarlos sobre cómo protegerse de las enfermedades porque las “adultas mayores” no van a quedar embarazadas. O puede que, simple y sencillamente, no se les ocurra que a los viejos les gusta el sexo y lo practican.
Ese es un mito con el que hay que acabar. Hemos desexualizado al viejo a tal grado que pensamos en ellos como si fueran niños. Como si con los años se hicieran más inocentes y perdieran los impulsos del cuerpo que los hacen sabrosamente pecadores.
Me pregunto qué pasaría en Puerto Rico si a algún legislador se le ocurriera sugerir regalarles Viagra a los viejos. Tal vez los defensores de la Resolución 99 pondrían el grito en el cielo... Lo que sí estoy segura es que las filas para recibir la dosis de la pastillita azul se quedarían cortas al lado de la fila de los cupones. ¿Regalarles Viagra a los viejos? Pos órale, ¡¿por qué no?!
por Angel Encarnación
por Viana Torres Mestey