“Una vez pasó el huracán…”. Ejercicio de etnografía. Miradas y voces de la prensa

Autores

Por: Mario E. Roche Morales, PhD.
Catedrático de la Escuela de Comunicación
Universidad de Puerto Rico – Recinto de Río Piedras
roche.mario@upr.edu
Héctor Pérez
Frances Velázquez
Elga Uriarte
Gabriel Acevedo
Claudia Martínez
Taíra Barreto
Vivian López

Contenido

Introducción
Fred Virella, director técnico y locutor de noticias de WAPA Radio (680 AM)
Alfonso Giménez Lucchetti, vicepresidente, gerente general y analista internacional de WPAB Radio (550 AM)
Félix Alemán, reportero de WIPR-TV
Aiola Virella, directora del periódico Metro.
Carla Minet, directora ejecutiva del Centro de Periodismo Investigativo (CPI).
Jonathan Lebrón Ayala, editor-jefe del periódico digital Noticel.
Milvia Archilla, editora web y responsable del equipo de reporteros de Primera Hora.

Introducción

El huracán “María” se llevó por un tiempo el realismo populista de gran parte de nuestra prensa, aquel que usualmente suple la falta de pertinencia por los discursos en los que se autoproclama como “la voz del pueblo”. Por el contrario, en el marco de la emergencia, diversos medios informativos recuperaron fugazmente el sentido de la utilidad cívica de la información, la esencia de lo que debe ser su trabajo cotidiano.

La llamada telefónica de un radioescucha a WAPA Radio (680 AM), la única emisora de San Juan que se mantuvo en el aire durante el período más crítico, para advertirle en directo al periodista Jesús Rodríguez García sobre las peligrosas inundaciones repentinas que estaban ocurriendo en la zona de Levittown y que puso en alerta al Gobierno; o, los avisos, a través de las redes sociales de Primera Hora, sobre el posible colapso del embalse de Guajataca (localizado entre Quebradillas, Isabela y San Sebastián), son experiencias que sintetizaron el valor social de la prensa en un momento de alto riesgo.

Una vez pasó el huracán, también tuvimos ráfagas de un periodismo consciente de su protagonismo en medio de la crisis, preocupado genuinamente por producir una comunicación que promoviera el diálogo entre los distintos sectores de la sociedad, en aras de la búsqueda de soluciones inmediatas y desde el entendimiento de la complejidad de los problemas que se enfrentaban. Horas y días después del azote del fenómeno atmosférico escuchamos el trabajo de periodistas (por ejemplo, Ismael Torres, Sandra Rodríguez Cotto, Wilda Rodríguez y Graciela Rodríguez Martino) que voluntariamente colaboraron en la cobertura de la emisora de alcance nacional que se mantuvo en el aire (WAPA Radio, bajo la dirección de Luis Penchi), atendiendo las llamadas desesperadas de alcaldes y personal de socorro, que imploraban a la gente (a veces temerosa de que sus casas fueran saqueadas) que saliera de las áreas inundables o constatando, minuto a minuto, una realidad terrible: el Gobierno no se había preparado para enfrentar un fenómeno de la envergadura del huracán “María”. La ausencia del Departamento de la Familia en la crisis de los asilos de ancianos, donde murieron muchos adultos mayores por la falta de energía eléctrica, agua o medicinas, y del Departamento de Salud, responsable de orientar sobre las medidas de salubridad que era necesario tomar, son ejemplos de ello.

Varias emisoras regionales, de 25 a 30, según la Asociación de Radiodifusores, se mantuvo transmitiendo durante los momentos más complicados, gracias al empeño de su comprometido equipo de trabajo, tal y como pasó en WPAB Radio (550 AM) de Ponce. Por otro lado, aquellas estaciones que por diversos motivos se fueron temporalmente del aire luego del huracán hicieron esfuerzos inmensos para volver a la normalidad (la que se podía tener en aquellos días) lo antes posible, tal y como ocurrió con WKAQ 580 o Notiuno 630, por hablar de dos emisoras AM de alcance nacional que sufrieron percances en sus estudios principales o con sus antenas.

Los medios periodísticos también fueron vehículo de enlace entre los ciudadanos, brindando espacio para que las personas dejaran saber sobre su situación a familiares y amigos. Además, sirvieron de centro de acopio de agua, comida y medicamentos, demostrando una notable empatía con el dolor de los demás.

Empresas periodísticas que, como todo el país, no contaban con un servicio de telefonía celular o de internet solvente, y que tenían dificultades para acceder a lugares con plantas eléctricas, aprovecharon las redes sociales, el apoyo de sus socios en el extranjero y de la ciudadanía, para informar sobre el manejo de la emergencia. Metro, una franquicia global, contó con la ayuda de las mesas de redacción México, Colombia y Chile para mantenerse generando contenidos. Periodistas y ciudadanos se apropiaron, con altas dosis de compromiso, creatividad y altruismo, de los recursos tecnológicos a su alcance, en un claro ejercicio de racionalización democrática de la información. Por un rato, la noticia dejó de ser puro espectáculo, marcando, a veces la diferencia entre la vida y la muerte de los afectados por ciclón.

A partir de esas memorias, seis meses después del paso del huracán “María” (febrero de 2018), los estudiantes graduados del seminario “Retratos”: la entrevista creativa y en profundidad (COPU 6725), que ofrecí durante el primer semestre del año académico 2017-18, desarrollaron una serie de entrevistas a representantes de varios medios de comunicación. El objetivo principal fue conocer con más precisión cómo fueron las rutinas de producción de contenidos durante la emergencia, cuáles fueron los enfoques noticiosos, cómo utilizaron las tecnologías y cuáles fueron las lecciones aprendidas. Los periodistas Aiola Virella (Metro), Milvia Archilla (Primera Hora), Alfonso Giménez Lucchetti (WPAB-550 AM de Ponce), Fred Virella (WAPA Radio 680 AM), Carla Minet (Centro de Periodismo Investigativo), Jonathan Lebrón Ayala (Noticel) y Félix Alemán (WIPR-TV), aceptaron nuestra invitación. Fragmentos de dichas entrevistas, que fueron realizadas por los alumnos Gabriel Acevedo, Vivian López, Frances Velázquez, Héctor Pérez, Claudia Martínez, Taíra Barreto y Elga Uriarte, respectivamente, fueron grabadas mediante el uso de las cámaras de sus teléfonos celulares o cámaras de vídeo. Sus voces constituyen una valiosa reflexión sobre el reto de brindar noticias, vigilar el trabajo del Gobierno, denunciar las injusticias o presentar historias de interés humano en tiempos crisis y precariedad.

Los testimonios revelan el drama del trabajo periodístico en condiciones muy adversas. Acuartelados en emisoras radiales, canales de televisión, redacciones o en sus hogares, los periodistas echaron mano de los teléfonos análogos, las redes sociales, What’s App y el servicio de internet de sus empresas (caso de GFR Media) para llevar a cabo su trabajo antes, durante y después del paso del huracán. Algunos escribieron y editaron sus textos en los teléfonos celulares, logrando enviar sus historias cuando se estacionaban en puntos de la carretera donde obtenían la señal.  El relato sobre la emergencia se articuló, en gran medida, desde la oralidad, ya que la radio o Facebook Live se convirtieron en los vehículos más accesibles y viables. Cuando tuvieron las condiciones, en WPAB 550 AM de Ponce pusieron en marcha el sistema Audio Now, que permite a los usuarios convertir sus unidades celulares en radios. Hubo casos en los que pasaron más de cuatro días luego del huracán antes de que el equipo de trabajo lograra comunicarse entre sí (fue la circunstancia de Noticel, por ejemplo).

Los medios impresos enfrentaron el desafío de la distribución de sus publicaciones debido a los problemas de acceso y circulación en las carreteras, optando en un momento dado por repartir sus ejemplares solo en la zona metropolitana, en gasolineras o en los paquetes de ayuda que se habrían de entregar a las personas necesitadas. Durante varios días los periódicos fueron regalados a la ciudadanía.

En cuanto a la operación de las emisoras radiales, uno de los principales retos que tuvieron fue obtener el diésel necesario para mantener sus plantas eléctricas funcionando. Por ejemplo, los propietarios de WAPA Radio, la familia Blanco, que tiene antenas en San Juan, Ponce, Guayama, Arecibo, Orocovis y Morovis, solicitó al Gobierno que diera prioridad a los medios informativos en lo que a la compra de diésel se refería, debido al valor del servicio que estaban prestando al pueblo.

Los periodistas entrevistados destacaron el alto número de usuarios del extranjero, particularmente de Estados Unidos, que accedió a los contenidos que produjeron durante el período crítico. Ese era su público principal, dado el caso de que la mayor parte del país no tenía acceso a la electricidad, la telefonía móvil o internet. Globales y locales a la vez, los medios periodísticos puertorriqueños alcanzaron una proyección inédita fuera de la isla. En ese contexto, el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) obtuvo un donativo $50 mil de parte de una entidad filantrópica estadounidense con el fin de apoyar su labor durante la crisis.

En ese contexto, la radio y los medios impresos lograron un alza en la pauta publicitaria, mucha de la cuál estaba relacionada con los productos más socorridos en esos días, los avisos institucionales o de sitios de comida, por citar algunos ejemplos. Los entrevistados estiman que el aumento del ingreso publicitario se debió a que la televisión estaba prácticamente fuera del escenario por los problemas de energía eléctrica que enfrentaba el país.

Durante los primeros días de la emergencia varios de los medios periodísticos del país se trasladaron al Centro de Operaciones de Emergencia (COE) del Gobierno, donde contaban con electricidad, acceso a internet y a las principales figuras del Estado. Sin embargo, algunos de los entrevistados expresaron sentimientos encontrados con respecto a las dinámicas que allí ocurrieron. Lamentan que esa cercanía con las fuentes oficiales no redundó necesariamente en transparencia o acceso efectivo a la información.

De cara al futuro, varios entrevistados sugirieron que deben revisar sus protocolos internos para asegurar la reacción inmediata; que deben calibrar mejor la utilización de sus recursos humanos a través de la isla; adquirir teléfonos satelitales y adiestrar a los periodistas para su uso; obtener unidades autónomas de internet; y, comprar plantas eléctricas más potentes.

Como es de esperarse, de las conversaciones con los comunicadores convocados se desprende que la experiencia obtenida en la cobertura del huracán “María” los marcó a todos en su carácter personal. El ciclón supuso una cura de humildad ante las fuerzas de la naturaleza y una lección de empatía hacia el otro. Mientras tanto, a nivel profesional, parecería que sobrevivieron la tormenta convencidos de que la información relevante de utilidad cívica sí crea audiencias duraderas y sociedades democráticas. Una “virazón”, efímera o no, que sin duda merece ser reconocida.

Fred Virella, director técnico y locutor de noticias de WAPA Radio (680 AM)

Entrevista a cargo de Héctor Pérez.

Alfonso Giménez Lucchetti, vicepresidente, gerente general y analista internacional de WPAB Radio (550 AM)

Entrevista a cargo de Frances Velázquez.

Félix Alemán, reportero de WIPR-TV

Entrevista a cargo de Elga Uriarte.

Aiola Virella, directora del periódico Metro.

Entrevista a cargo de Gabriel Acevedo.

Carla Minet, directora ejecutiva del Centro de Periodismo Investigativo (CPI).

Entrevista a cargo de Claudia Martínez.

Jonathan Lebrón Ayala, editor-jefe del periódico digital Noticel.

Entrevista a cargo de Taíra Barreto.

Milvia Archilla, editora web y responsable del equipo de reporteros de Primera Hora.

Entrevista a cargo de Vivian López.